ILLÁN ARGÜELLO, UN SÓLO INSTANTE

cartel-mailing-illan

Ha ganado un lugar indicutible entre los artistas españoles más

destacables de los últimos tiempos gracias a su excelente equilibrio

entre una técnica virtuosa y un rico mensaje narrativo. Comparte con el

surrealismo el referente de los sueños en sus temáticas, pero hay grandes

diferencias. El surrealismo asume que las creaciones son inverosímiles,

entendibles sólo desde el absurdo, nacidas de la locura subconsciente

que el sujeto alberga dentro de sí mismo a partir de sus propias

filias y fobias. Los sueños de Argüello, sin embargo, parecen perfectamente

posibles, interactuan como los elementos surrealistas, pero no

aluden a referentes comunes, sino a creaciones mediatadas. No es surrealismo:

es ficción narrativa. Sus mundos han existido, existirán o existen

ya en alguna parte. Queda la impresión de que es el espectador un

extraño en ese universo, innecesario, y que los elementos tienen sentido

por sí mismos. Las obras no surgen del azar, son lógicas e inquietantemente

coherentes, por lo menos en el lugar o plano al que pertenecen.

Los sueños de Illán Argüello no nos llevan al interior de la mente, sino a

otros confines de la realidad en los que apenas somos invitados ocasionales.

En sus escenas suele desarrollar una figuración geométrica con edificios

al estilo de la arquitectura fascista italiana, a su vez deudora de la

Bauhaus y del cine expresionista alemán, aunque últimamente explora

terrenos más vivos con personajes que recuerdan los seres de Lovecraft,

salidos de los Mitos de Cthulhu o a las dimensiones visitadas por Randolph

Carter. Tanto si se centra en pasiajes como en extrañas criaturas,

sus obras tienen un inquietante rastro del oscuro autor de Providence y

otros afines. Por las arquitecturas, erróneamente, se le incluye en un

grupo de neometafísicos, de los que él no se siente parte. Sí que admira

a De Chirico, con quien comparte la forma de tratar los elementos

geométricos, tanto en la perspectiva como en su rol de protagonistas de

la escena. Igual también, la presencia humana es anecdótica, aún más

escasa en Argüello. La sensación de calma inquietante también está,

pero los elementos y los contextos de Illán son muy distintos, su imaginario

es si cabe más completo y abierto a interpretaciones, más opresivo.

Más lovecraftiano. En los cuadros de De Chirico da la impresión de que

la gente se encuentra dentro de las casas, que se ha ausentado momentáneamente,

pero en los de Argüello se tiene la certeza de que la gente

no está ni fuera ni dentro, ni se la espera.

Geometrías perfectas en entornos irreales. La conjugación de sus

formas rectas con elementos fantásticos crea escenas que tanto podrían

ser en un futuro lejano como antes de que el hombre, tal y como lo conocemos,

caminara sobre la Tierra. La arquitectura sin naturaleza, fría,

tiene un aire fantasmal. Las formas nos son familiares y resultan asociables

a una era tecnológica, pero su pulcritud es impropia del presente y

parece más cercana a civilizaciones más evolucionadas que la nuestra.

Colores fríos, grises inanimados, pero el rojo contrasta como latido vital,

sangre que lleva el rastro humano a cuerpos metálicos. El rojo resulta la

nota discordante, el indicio de la violencia primaria, el grito disconforme

del inadaptado.

Quien escribe no sabe si la clave qué motiva el éxito de los artistas actuales

está en adoptar una postura de irreverencia respecto a la historia,

o maquinar la provocación más gratuita -o buscar su carencia total -escudándose

en la etiqueta de conceptual. Puede que sencillamente esté

en olvidar toda referencia a cualquier lenguaje conocido y empezar a

crear otros nuevos antes de saber qué pueden expresar, y esperar a que

haga presencia el síndrome del traje del emperador. Illán Argüello no

cumple ninguna de estas características. Por lo demás, es uno de los artistas

actuales más completos en la forma y, al mismo tiempo, de los más

imaginativos, ricos y sugerentes en el fondo. Su lenguaje sólo se puede

extender, como sus paisajes oníricos, hacia el infinito.

 

por Ángel M. Alcalá

 
 banner-illan
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: